En orden cronológico, estas son cosas que recuerdo haber olvidado en los últimos ocho años (unas importantes y otras no), espero no olvidar ninguna.
Olvidé los profilácticos, pero no el deseo.
Olvidé su cumple y olvidó perdonarme.
Olvidé decirle que la quería cuando me dejó, pero ella ya me había olvidado.
Olvidé su mal carácter y que el mío era peor.
Olvidé que dijo que ya no quería saber de mí, pero no su # de teléfono.
Olvidé unos planos importantes de la escuela, y reprobé.
Olvidé que la escuela era importante.
Olvidé peinarme pero me di cuenta tarde y así me fui (pero no recuerdo a dónde iba).
Olvidé que quería ser hippie.
Olvidé aprender a bailar.
Olvidé mi suéter favorito en algún tugurio.
Olvidé que el amor es peligroso, pero no importó.
Olvidé preguntarle si tenía novio, y sí tenía, pero tampoco eso importó.
Olvidé que era amigo mío.
Olvidé decir a mi hermana que la extrañaría mucho cuando se fue de la casa.
Olvidé también decirle que creí que volvería.
Olvidé aceptar que me equivoqué.
Olvidé a las novias anteriores.
Olvidé ser infiel y otras cosas divertidas.
Olvidé conservar algunos amigos, y ellos también.
Olvidé ser buen ciudadano y todos en la ciudad también.
Olvidé ser buen hijo, buen nieto, buen hermano, buen novio, en general, buena persona.
Olvidé ahorrar para comprar cosas grandes y luego poder presumir en grande.
Olvidé darle de comer a los perros, y si fueran como yo, olvidarían mover la cola cuando llego.
Olvidé cerrarle al gas y explotó el boiler.
Olvidé que es conveniente socializar.
Olvide ser humilde o cómo fingir.
Olvidé mis llaves en tu casa.
Olvidé que soy arquitecto, y no pasó nada, luego recordé pero no recordé lo que significa.
Olvidé pagar la tarjeta pero los intereses no olvidaron hacer lo suyo.
Olvidé como cada año los propósitos de año nuevo.
Olvidé dejar un render y un cliente se puso histérico.
Olvidé cómo ser cínico y volví a sentir vergüenza y culpa, pero ya recordé cómo.
Olvidé los boletos de un concierto para mi mamá y ella dijo: lo sabía.
Olvidé tomar la vida tan en serio.
Olvidé que a la gente no le gusta escuchar la verdad.
Olvidé que nadie lee esto.
viernes, 23 de noviembre de 2007
lunes, 19 de noviembre de 2007
¡Oeeeee, oeeeee, oeeeee, oeeeee, Soda, Soda!
Jueves 15, Noviembre 2007, 3:20 pm. La fuga de la oficina es todo un éxito y esta vez no es al mundo virtual, sino al de a de veras, al del tráfico, el smog, las quesadillas, los niños de la calle, el sol brillante en el cielo, el concierto de Soda Stereo y todas ésas exteriores cosas que me pierdo cuando estoy pegado a la silla azul. Para sorpresa mía no encontré tanto trafico cómo esperaba (oh decepción) e hice tiempo record desde Teca hasta la casa de Pao, que esta cerca del foro sol, aun contando con la escala necesaria para llenarme las tripas con un churrasco primero crudo y luego quemado (alguien no entendió el concepto de término medio). Dejé el coche y esperé un taxi, escogí entre dos que venían juntos al que se veía menos pior aunque enseguida me arrepentí porque por dentro estaba tan maltratado como el ruquito que lo conducía y que no sabia por donde irse y que insistía en pararse a cargar gasolina, pero lo convencí de que sí llegábamos y hasta de que cerca de donde me dejaría había una gasolinera, espero así haya sido. Encontré a Paola y caminamos hasta la entrada donde los de banamex muy atentos y amables nos regalaron un reloj despertador bastante chafa (pos sí, que esperabas) nomás por traer el plástico. Total, entramos, “gral A”, 6:30 mas o menos, ¡¡¿¿queeeee??!! ¡¿6:30?! ¡faltaban como tres horas! Bueno, evité el horrible trafico, y ahora a esperar pacientes y buscar que hacer mientras. Caminamos un poco, compramos playeras, nos reímos de la gente, nos sentamos en el piso, vimos como a cuentagotas se llenaba el foro y a un niño como de seis consumir casi de todo lo que los vendedores ofrecían, menos chelas, creo y disfrutamos involuntariamente lo que las pantallas proyectaban, desde música y comerciales hasta las payasadas de algún cómico argentino que no conozco o los refinados mensajes que desde el celular se podían enviar sólo para que la gente viera en una pantalla gigante las tonterías que se le ocurren, como: “saludos a los jodidos de las gradas, atte. Gral A”, etc. Como a las ochoymedia todos creímos que veríamos un show de trapecistas, pero eran unos técnicos que se subieron a la estructura del escenario por unas escaleras al mas puro estilo circense. Y después de mas de diez años, vuelve a tocar Soda en el DF. Muy buen show, mas de dos horas, con casi todas las canciones que yo esperaba, con los fans cantando a voz en pecho sin mostrar vergüenza ni entonación. El momento ñoño de la noche: el final de “de musica ligera”, Cerati dice “¡gracias…!”, voltea el micrófono hacia el publico y éste completa: ¡”…totales”! (eeewww) me sentí incomodo un momento y después reí, disfrutamos dos encores y salí feliz.
Re-creaciones del mundo 2ª parte
Esta es la otra recreación que había prometido y la debemos a Eduardo del Rio, peor conocido como Ruis:
“En el mero principio del principio, Dios creó los cielos y la tierra. Pero, quien sabe porque, la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, que sepa Dios de dónde habían salido. Y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas, o sea que las aguas eran medio oscuras y las tinieblas ni se diga. Y dijo Diosito: haya luz, porque con esta oscuridad no se ve nada y va a salir todo medio desordenado. Y vio Dios que la luz era buena, de corriente alterna, y ya con luz pudo separar el día de la noche, con un intermedio que llamó tarde, antes que se hiciera de noche. Luego dijo: haya expansión en medio de las aguas, de modo y manera que las aguas que estaban sobre la expansión quedaron separadas de las otras, las que estaban debajo de la expansión ésa. Bueno ustedes me entienden… Y a la expansión la llamó expansión, pues de momento no se le ocurrió otro nombre. Y así fue. Más al ratito llamó a la expansión “cielos”, ¿Cielos? ¡Santo dios, si ya había hecho al principio los cielos!! No, definitivamente no era su día. No resultaba tan fácil hacer una creación, de modo que la expansión se siguió llamando expansión y que los teólogos e intérpretes se hicieran bolas. Y así fue el día segundo. Y dijo Dios: júntensen para la foto las aguas que están debajo de los cielos, en un lugar mojado, y descúbrase lo seco. Así quedaron separadas las partes secas del agua de las mojadas de la tierra. Y llamó a lo mojado mares y a lo seco tierra. ¿Pero acaso no había ya creado al principio del principio la Tierra? ¡Que lío! Era necesario poner un poco de orden antes de seguir creando cosas. Vio así Dios que no era bueno como estaba, y dijo: Deshágase todo para volver a empezar, antes que haya testigos de mis divinas equivocaciones. Y fue así que borrón y cuenta nueva.
“En el mero principio del principio, Dios creó los cielos y la tierra. Pero, quien sabe porque, la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, que sepa Dios de dónde habían salido. Y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas, o sea que las aguas eran medio oscuras y las tinieblas ni se diga. Y dijo Diosito: haya luz, porque con esta oscuridad no se ve nada y va a salir todo medio desordenado. Y vio Dios que la luz era buena, de corriente alterna, y ya con luz pudo separar el día de la noche, con un intermedio que llamó tarde, antes que se hiciera de noche. Luego dijo: haya expansión en medio de las aguas, de modo y manera que las aguas que estaban sobre la expansión quedaron separadas de las otras, las que estaban debajo de la expansión ésa. Bueno ustedes me entienden… Y a la expansión la llamó expansión, pues de momento no se le ocurrió otro nombre. Y así fue. Más al ratito llamó a la expansión “cielos”, ¿Cielos? ¡Santo dios, si ya había hecho al principio los cielos!! No, definitivamente no era su día. No resultaba tan fácil hacer una creación, de modo que la expansión se siguió llamando expansión y que los teólogos e intérpretes se hicieran bolas. Y así fue el día segundo. Y dijo Dios: júntensen para la foto las aguas que están debajo de los cielos, en un lugar mojado, y descúbrase lo seco. Así quedaron separadas las partes secas del agua de las mojadas de la tierra. Y llamó a lo mojado mares y a lo seco tierra. ¿Pero acaso no había ya creado al principio del principio la Tierra? ¡Que lío! Era necesario poner un poco de orden antes de seguir creando cosas. Vio así Dios que no era bueno como estaba, y dijo: Deshágase todo para volver a empezar, antes que haya testigos de mis divinas equivocaciones. Y fue así que borrón y cuenta nueva.
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Recreaciones del mundo (1a parte)
Voy a permitirme, otra vez, tomar el ingenio de otros para disfrute de todos. Montaré aquí un par de divertidas versiones de la creación del mundo. Aunque lo hago sin permiso de ninguno de los autores (ni de Dios) espero que nadie se ofenda (ni Dios). Es con el fin único de difundir su obra sin obtener yo nada a cambio.
La primera apareció en una “antología narrativa grafica” (así dice en la portada) llamada “SENSACIONAL DE CHILANGOS” publicada en 2000 y que tengo el privilegio de tener firmada por casi todos sus autores, me cae. La historia se titula “Fundación Mítica de la Ciudad de México” y debemos agradecerla a Patricio Betteo, Ahí les va:
“El primer día, Dios se despertó tarde. Así que no tuvo tiempo de terminar el cielo. Sólo hizo la tierra y para cubrirla puso un poco de humo. Rápidamente, recogió vidas muertas del basurero. Las vistió coquetamente, y les enseño buenos modales. El segundo día, Dios hizo el agua. Y para que corriera libre y limpia, la puso dentro de las cañerías. Dijo Dios: “sea la luz” y la luz se hizo. Y vio que la luz no era muy buena, así que hizo más luz. Y por un estupido descuido, coloco al día en la noche y a la noche en el día (horario de verano). La gente estaría desvelada eternamente. E hizo Dios los autos. Malos para los pulmones y buenos para el ego. Inventó la velocidad, las calles, y claro, los atropellos. Y luego Dios balbuceó: “háganse la muerte, las mentiras y las fechas de caducidad”. Y no faltaron los acarreados que lo apoyaron. Dios siempre negará su responsabilidad, pero que la presente sirva de testimonio. El tercer día, Dios creo las plantas y los animales. Inventó luego las jaulas y las macetas para que no se comieran entre ellos. Y Dios creó el trabajo. Y para que el hombre trabajara, inyectó metas en su cerebro y puso pe$o$ en sus bolsillos. También les regaló sexo, pero lo puso debajo de las cobijas, así se evitaría preguntas incomodas. Dios construyó los rascacielos, pues el hombre ya no cabía en las profundidades. Pero los ángeles recelaron las alturas y pelearon. Dios dejó ganar al hombre y el hombre, victorioso, también pobló los cielos. El cuarto día, Dios creó los trámites y el papeleo, y como las filas no se movían, Dios recordó algo: había que inventar a los burócratas. Y dijo Dios: “veo al hombre muy solo”, y Dios hizo la televisión. Y quedó tan maravillado con su invento, que olvidó crear los libros. Dios vio que era bueno, y hasta la gente de la fila se puso feliz. E hizo el arte en lo que duraban los comerciales. Esto fue el quinto día: creó el plástico, de bonitos colores y formas interesantes. ¡hasta la basura se vería bella! Y Dios vio que el pueblo se volvía sucio y desobligado, así que encomendó a un buen hombre a transmitir su palabra: el hombre ascendió con los mandamientos en la mano, y se los leyó al pueblo. El pueblo se quedó aterrado y Dios se tranquilizó. Los ángeles, siempre celosos, confabulaban. El humo de sus cigarros hizo las tinieblas y sus murmullos tejieron las pesadillas. Mientras, Dios notó que la tierra y el agua no eran suficientes, así que hizo el fuego y lo puso en las manos del hombre. Y puso gritos en todos lados. Por último, Dios creó la locura y se deshizo de los planos. El sexto día, Dios estaba cansado. Por eso, dejó que los hombres continuaran su obra maestra. Durante su reposo se multiplicaron, se escaparon, se perdieron y se mataron. Dios se arrepintió de dejarlos solos y maldijo su obra. El séptimo día, muy temprano, Dios escapó con una mueca de realización y una maleta llena de dinero…un caos así de exquisito debe dejarse a su propia suerte.
La primera apareció en una “antología narrativa grafica” (así dice en la portada) llamada “SENSACIONAL DE CHILANGOS” publicada en 2000 y que tengo el privilegio de tener firmada por casi todos sus autores, me cae. La historia se titula “Fundación Mítica de la Ciudad de México” y debemos agradecerla a Patricio Betteo, Ahí les va:
“El primer día, Dios se despertó tarde. Así que no tuvo tiempo de terminar el cielo. Sólo hizo la tierra y para cubrirla puso un poco de humo. Rápidamente, recogió vidas muertas del basurero. Las vistió coquetamente, y les enseño buenos modales. El segundo día, Dios hizo el agua. Y para que corriera libre y limpia, la puso dentro de las cañerías. Dijo Dios: “sea la luz” y la luz se hizo. Y vio que la luz no era muy buena, así que hizo más luz. Y por un estupido descuido, coloco al día en la noche y a la noche en el día (horario de verano). La gente estaría desvelada eternamente. E hizo Dios los autos. Malos para los pulmones y buenos para el ego. Inventó la velocidad, las calles, y claro, los atropellos. Y luego Dios balbuceó: “háganse la muerte, las mentiras y las fechas de caducidad”. Y no faltaron los acarreados que lo apoyaron. Dios siempre negará su responsabilidad, pero que la presente sirva de testimonio. El tercer día, Dios creo las plantas y los animales. Inventó luego las jaulas y las macetas para que no se comieran entre ellos. Y Dios creó el trabajo. Y para que el hombre trabajara, inyectó metas en su cerebro y puso pe$o$ en sus bolsillos. También les regaló sexo, pero lo puso debajo de las cobijas, así se evitaría preguntas incomodas. Dios construyó los rascacielos, pues el hombre ya no cabía en las profundidades. Pero los ángeles recelaron las alturas y pelearon. Dios dejó ganar al hombre y el hombre, victorioso, también pobló los cielos. El cuarto día, Dios creó los trámites y el papeleo, y como las filas no se movían, Dios recordó algo: había que inventar a los burócratas. Y dijo Dios: “veo al hombre muy solo”, y Dios hizo la televisión. Y quedó tan maravillado con su invento, que olvidó crear los libros. Dios vio que era bueno, y hasta la gente de la fila se puso feliz. E hizo el arte en lo que duraban los comerciales. Esto fue el quinto día: creó el plástico, de bonitos colores y formas interesantes. ¡hasta la basura se vería bella! Y Dios vio que el pueblo se volvía sucio y desobligado, así que encomendó a un buen hombre a transmitir su palabra: el hombre ascendió con los mandamientos en la mano, y se los leyó al pueblo. El pueblo se quedó aterrado y Dios se tranquilizó. Los ángeles, siempre celosos, confabulaban. El humo de sus cigarros hizo las tinieblas y sus murmullos tejieron las pesadillas. Mientras, Dios notó que la tierra y el agua no eran suficientes, así que hizo el fuego y lo puso en las manos del hombre. Y puso gritos en todos lados. Por último, Dios creó la locura y se deshizo de los planos. El sexto día, Dios estaba cansado. Por eso, dejó que los hombres continuaran su obra maestra. Durante su reposo se multiplicaron, se escaparon, se perdieron y se mataron. Dios se arrepintió de dejarlos solos y maldijo su obra. El séptimo día, muy temprano, Dios escapó con una mueca de realización y una maleta llena de dinero…un caos así de exquisito debe dejarse a su propia suerte.
lunes, 5 de noviembre de 2007
Persígnate y reza.
Así me dice todavía mi madre cuando nos despedimos en la noche a la hora de dormir. Es ahora sólo una frase que se ha quedado como costumbre y que he escuchado desde que tengo memoria. Sí, es sólo eso, porque ella sabe bien que no lo hago y que nunca lo he hecho. También sabe que no profeso, que no soy creyente, ¡que soy ateo, pues! para decirlo vulgarmente.
Voy a aprovechar para hablar de esto ahora que Dios está descuidado y anda por el sureste castigando injustamente a quienes ni la debían ni la temían.
Fui educado en el seno de una familia católica que moderadamente seguía las tradiciones y “ritos” propios de ésa fe, aunque últimamente ya no mucho que digamos, no sé porqué (ah, que mentira, si sé) Pero sin buscarlo realmente, a lo largo de mi vida me he encontrado con tantas razones para no creer, que me he vuelto religiosamente escéptico.
Sé que este tema es un tabú para muchos ó cuando menos algo incómodo (¿en serio? ¿en pleno siglo veintiuno?) pero hay algo que no podemos permitirnos: evitar dar nuestra opinión. Yo respeto a todos los fieles de cualquier creencia, incluso a los que se dejan engañar y son usados para mantener económicamente a las iglesias, sobre todo a las que recientemente han descubierto el noble y antiguo negocio de la fe. Debo señalar algo: estoy seguro de que el problema (perdón por el término) no es la religión, sino la iglesia y sus conocidas prácticas poco divinas. Uno puede ser devoto de lo que se le dé la gana si esto le trae paz y tranquilidad a su vida, pero no se vale enajenar la voluntad ante nada.
Pero como no soy ninguna autoridad para hablar del tema, o más bien no sé cómo explicar todo lo que hay que explicar, voy a transcribir más abajo unas líneas sencillas y de fácil digestión que abordan esto de la religión.
Sin mayores pretensiones comparto con ustedes el siguiente texto que aparece como epílogo en el herético libro de Rius llamado “La Biblia, ésa linda tontería” y que está firmado por Osho.
¿Crees en Dios?
Yo no creo en creencias. Eso tiene que ser entendido primero. Nadie me pregunta: ¿crees en la rosa? No hay necesidad, la puedes ver. La rosa existe o no existe. Sólo se cree en ficciones no en hechos. Dios es la más grande ficción que el hombre ha creado.
Déjenme explicarles por qué la gente ha creído en Dios.
Una de las cosas más significativas que hay que entender sobre la mente del hombre, es que la mente siempre anda buscando y preguntando sobre el significado de la vida, si la vida tiene algún sentido. Así pues, el hombre ha venido buscando si la vida tiene algún sentido, y creó a Dios como una ficción tratando de que así, la vida tuviera sentido, significado.
Sin Dios, el mundo se vuelve accidental. Deja de ser una creación de un Dios sabio que lo creó para tu desarrollo, tu crecimiento o para alguna cosa. Sin Dios, el mundo es accidental, sin sentido. Por lo mismo, el hombre crea todo tipo de ficciones-dios, el Nirvana, los Cielos, el Paraíso, la Otra vida después de la muerte y hace todo un sistema religioso. Pero todo es una ficción, para satisfacer ciertas necesidades psicológicas.
Yo no puedo decir “Dios existe”. Tampoco puede decir “Dios no existe”. Para mí no tiene sentido, es un fenómeno ficticio. ¿Cuál es el significado de una rosa o de una nube flotando en el cielo? No hay ningún significado y sin embargo tienen una tremenda belleza. No tienen sentido. Un río sigue fluyendo y lleva tanta alegría. ¡No se necesita que tenga ningún sentido! Como es, es suficiente.
No creas en ficciones. Una vez que creas una ficción, tienes que crear una y mil ficciones para sostenerla fuera de la realidad.
Por ejemplo: hay religiones que creen el Dios y hay religiones que no creen en Dios. De modo que Dios no es una necesidad para las religiones. El budismo no cree en Dios. El jainismo no cree en Dios. Solamente hay tres religiones, las tres enraizadas en el judaísmo, que manejan la creencia en Dios: Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. Buda nunca creyó en Dios, no tenía necesidad de hacerlo. Tampoco Mahavira, y sin embargo sus vidas fueron tan divinas como puede ser la vida.
No existe Dios sentado en los cielos y creando el mundo. ¿O piensas que Dios crearía un desorden como esto que llamas mundo? Si alguien ha creado este mundo debe haber sido el diablo, no puede haber sido Dios. Sin embargo viejas ficciones, repetidas millones de veces, empiezan a tener su propia realidad. ¡Y qué clase de ficciones bobas pueden volverse “realidad” una vez que empiezas creyendo en ellas! Y sólo porque lo dice la Biblia…Ya sabes la historia de Galileo. Cuando Galileo encontró que NO es el sol el que gira alrededor de la tierra, sino al revés, el Papa infalible le dijo: “tienes que cambiarlo, porque la Biblia dice que el sol gira alrededor de la tierra. Y la Biblia no puede equivocarse porque ha sido escrita por Dios”. Galileo era un hombre de un humor extraordinario y pensó: ¿Para que discutir con estos idiotas? Son los mismos que dicen todavía: “Todas las cosas son posibles para Dios”. Una ficción que tienen que sostener con otra y otra y otra ficción. Y llegar al punto del absurdo. Eso es la Biblia: un absurdo completo.
Osho.
...ya basta, no sea que desate la ira del Señor.
Voy a aprovechar para hablar de esto ahora que Dios está descuidado y anda por el sureste castigando injustamente a quienes ni la debían ni la temían.
Fui educado en el seno de una familia católica que moderadamente seguía las tradiciones y “ritos” propios de ésa fe, aunque últimamente ya no mucho que digamos, no sé porqué (ah, que mentira, si sé) Pero sin buscarlo realmente, a lo largo de mi vida me he encontrado con tantas razones para no creer, que me he vuelto religiosamente escéptico.
Sé que este tema es un tabú para muchos ó cuando menos algo incómodo (¿en serio? ¿en pleno siglo veintiuno?) pero hay algo que no podemos permitirnos: evitar dar nuestra opinión. Yo respeto a todos los fieles de cualquier creencia, incluso a los que se dejan engañar y son usados para mantener económicamente a las iglesias, sobre todo a las que recientemente han descubierto el noble y antiguo negocio de la fe. Debo señalar algo: estoy seguro de que el problema (perdón por el término) no es la religión, sino la iglesia y sus conocidas prácticas poco divinas. Uno puede ser devoto de lo que se le dé la gana si esto le trae paz y tranquilidad a su vida, pero no se vale enajenar la voluntad ante nada.
Pero como no soy ninguna autoridad para hablar del tema, o más bien no sé cómo explicar todo lo que hay que explicar, voy a transcribir más abajo unas líneas sencillas y de fácil digestión que abordan esto de la religión.
Sin mayores pretensiones comparto con ustedes el siguiente texto que aparece como epílogo en el herético libro de Rius llamado “La Biblia, ésa linda tontería” y que está firmado por Osho.
¿Crees en Dios?
Yo no creo en creencias. Eso tiene que ser entendido primero. Nadie me pregunta: ¿crees en la rosa? No hay necesidad, la puedes ver. La rosa existe o no existe. Sólo se cree en ficciones no en hechos. Dios es la más grande ficción que el hombre ha creado.
Déjenme explicarles por qué la gente ha creído en Dios.
Una de las cosas más significativas que hay que entender sobre la mente del hombre, es que la mente siempre anda buscando y preguntando sobre el significado de la vida, si la vida tiene algún sentido. Así pues, el hombre ha venido buscando si la vida tiene algún sentido, y creó a Dios como una ficción tratando de que así, la vida tuviera sentido, significado.
Sin Dios, el mundo se vuelve accidental. Deja de ser una creación de un Dios sabio que lo creó para tu desarrollo, tu crecimiento o para alguna cosa. Sin Dios, el mundo es accidental, sin sentido. Por lo mismo, el hombre crea todo tipo de ficciones-dios, el Nirvana, los Cielos, el Paraíso, la Otra vida después de la muerte y hace todo un sistema religioso. Pero todo es una ficción, para satisfacer ciertas necesidades psicológicas.
Yo no puedo decir “Dios existe”. Tampoco puede decir “Dios no existe”. Para mí no tiene sentido, es un fenómeno ficticio. ¿Cuál es el significado de una rosa o de una nube flotando en el cielo? No hay ningún significado y sin embargo tienen una tremenda belleza. No tienen sentido. Un río sigue fluyendo y lleva tanta alegría. ¡No se necesita que tenga ningún sentido! Como es, es suficiente.
No creas en ficciones. Una vez que creas una ficción, tienes que crear una y mil ficciones para sostenerla fuera de la realidad.
Por ejemplo: hay religiones que creen el Dios y hay religiones que no creen en Dios. De modo que Dios no es una necesidad para las religiones. El budismo no cree en Dios. El jainismo no cree en Dios. Solamente hay tres religiones, las tres enraizadas en el judaísmo, que manejan la creencia en Dios: Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. Buda nunca creyó en Dios, no tenía necesidad de hacerlo. Tampoco Mahavira, y sin embargo sus vidas fueron tan divinas como puede ser la vida.
No existe Dios sentado en los cielos y creando el mundo. ¿O piensas que Dios crearía un desorden como esto que llamas mundo? Si alguien ha creado este mundo debe haber sido el diablo, no puede haber sido Dios. Sin embargo viejas ficciones, repetidas millones de veces, empiezan a tener su propia realidad. ¡Y qué clase de ficciones bobas pueden volverse “realidad” una vez que empiezas creyendo en ellas! Y sólo porque lo dice la Biblia…Ya sabes la historia de Galileo. Cuando Galileo encontró que NO es el sol el que gira alrededor de la tierra, sino al revés, el Papa infalible le dijo: “tienes que cambiarlo, porque la Biblia dice que el sol gira alrededor de la tierra. Y la Biblia no puede equivocarse porque ha sido escrita por Dios”. Galileo era un hombre de un humor extraordinario y pensó: ¿Para que discutir con estos idiotas? Son los mismos que dicen todavía: “Todas las cosas son posibles para Dios”. Una ficción que tienen que sostener con otra y otra y otra ficción. Y llegar al punto del absurdo. Eso es la Biblia: un absurdo completo.
Osho.
...ya basta, no sea que desate la ira del Señor.
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