jueves, 15 de mayo de 2008

Ni modo, la nueva adicción es poderosa.

En la oficina donde vivo hay una señora que hace la limpieza, pero no viene diario, sólo cuando sospecha que estamos a punto de ser aplastados por un alud de basura por nosotros mismos generada. Tambien se acumulan los trastes sucios en el fregadero y nos quedamos sin platos, vasos o... ¡tazas para el café!. Así es, hoy solo quedaba una taza, pero no era cualquier taza, era una muy especial, una con la forma de hello kitty. La vi y pensé: -no, nel, me aguanto y no tomo café hoy. Salí de la cocineta engañosamente resignado, pero al dar el tercer paso lo reconsideré y dí media vuelta. La volví y mirar y me regreso la mirada con ésos ojos de plástico que estan como perdidos y hasta creo que levantó las orejas como cuando un gato oye a las ratas royendo algo.
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Tomé la taza como si nada, me preparé el café y ya, ¡listo! sabia igual que siempre. Pero creo que quines me vieron con ésa taza en la mano caminando a mi lugar comenzaron a dudar de mis preferencias sexuales. Si ustedes trabajaran en mi oficina me entenderian mejor. Si no hubiera dormido tan mal anoche no me hubiera visto obligado a semejante drama y es que el café si que me levanta. Pero bueno, tambien estaba la opcion de lavar una taza cualquiera y servirme ahi, pero ¡nooooo! se me viene a ocurrir hasta ahora que escribo esto...