jueves, 25 de diciembre de 2008

Hoy es diferente.

¿Acaso nunca sentiste que tenías algo especial, que un día te sucedería algo fabuloso o que recibirías un premio que la vida otorga simplemente por ser tú? Yo sí, pero nunca advertí que ya lo tenía, que ya había recibido mi premio por ser especial, por hacer algo bueno en algún momento, no, nunca me dí cuenta. Y nadie dijo que sería mío para siempre, nadie avisó que podría perderlo aunque yo debí saberlo y actuar en consecuencia... y lo perdí. Ahora al pensar en ello se siente un vacío que lastima porque he dejado de sentir que tengo algo especial. 

Me "acostumbré" a pasar estas fechas al lado de Paola, más de siete años juntos, y aunque esta época no significa mucho para mi en general, hoy he pasado la mayor parte del día pensando en las cosas que hacíamos en días como este. Y hace mucho que no lloro por ella, pero sí la recuerdo todos los días, la extraño y quisiera estar de vuelta a su lado. El año terminará pronto y yo estoy como aletargado y sólo pienso en olvidar y en buscar un nuevo amor. Hice muchas cosas buenas este año, conocí a muchas buenas personas y me acerqué de nuevo a otras a quienes había descuidado. Visité lugares increíbles que si no hubiera sido por el hecho de perder a quien más he amado en mi vida, probablemente nunca hubiera conocido. En verdad, irónicamente éste ha sido el año más horrible de mi vida, a pesar de que han sucedido y he vivido cosas maravillosas, he vuelto a ciertos excesos que creí olvidados, he disfrutado y acelerado un poco mi vida y he dejado que sucedan cosas que antes evitaba o que por miedo rechazaba, pero "pérdida" es la palabra que definirá por siempre mi 2008. Tengo algunos proyectos y planes para 2009 y haré lo que sea necesario para cristalizarlos, la  mayoría de ellos se centran en dejar atrás esta ciudad e irme lejos a probar suerte en otro país, las opciones son: España, Canadá o Inglaterra. Qué loco me suena de pronto todo eso de irme a trabajar a un lugar tan lejano, suena casi como un sueño, como algo que sólo los niños fresas hacen, y yo, un aspirante a clasemediero promedio, crecido y educado en un barrio limitado en todos los sentidos, estudiante de escuelas públicas, hijo de padres sencillos y poco ambiciosos, pero trabajadores, yo, oficinista, arquitecto por casualidad más que por vocación, ¿será posible? Es posible, estoy seguro, yo lo haré posible. Ya, por favor, que se acabe el año, que la vida siga, que las cosas se acomoden, que los niños crezcan, que me vaya al mar, que la moto me acompañe...

lunes, 8 de diciembre de 2008

Happy three friends.

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Desde aquel concierto de Café Tacvba en el Zócalo en el 2000 no me había puesto tan ebrio como me puse el viernes pasado. Andrés se va a España a final de mes y era muy necesario que nos reuniéramos para lo que probablemente haya sido la última peda juntos. Erick, Andrés y yo, tres desmadrosos arquitectos que un día cruzamos caminos en un despacho que ya no existe más como lo conocimos hace 5 años. Tres talentos diferentes. Tres incertidumbres diferentes. Tres inexorables flechas apuntando a la manzana del éxito. Tres secretos guardados mutuamente. Tres borrachos caminando en Polanco buscando el coche. Y sobra decirlo, pero lo digo: Tres amigos.
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martes, 2 de diciembre de 2008

Zoroastro

Teniendo apenas dieciséis, aparte de los existenciales obvios de la adolescencia, me enfrentaba a los complicados problemas de cálculo y estadística de la prepa y como si no fuera suficiente, el profe de matemáticas se tomaba la libertad de compartir con nuestras distraídas, jóvenes, perturbadas y ya medio sucias conciencias sus reflexiones filosóficas. Y en una de esas le pareció correcto citar a Nietzsche: "oh, sol, qué sería de ti y de tu felicidad sin todos aquellos para los que brillas". Me sacó de la apatía con la que cada clase me sentaba a oírlo, dejé de mi mirar a Liliana como idiota y le presté atención al viejo, pero al parecer ya estaba terminando con su momento filosófico así que al final de la clase me acerque a él para preguntar el nombre del libro del cual había sacado esa cita. Sin embargo no, no me hizo mucho caso que digamos, solo dijo: "si hubieras puesto atención, bla, bla, bla..." Todos decían que era el profe mas mamón de la escuela, hasta otros profes con los que me llevaba bien lo decían, y yo también, pero después de aquello creí que era diferente e interesante. En fin, ya no recuerdo bien pero lo más seguro es que alguien de los que sí ponían atención y apuntaban todo cuanto podían de cada clase me debió haber dado el valioso dato. Al poco tiempo y gracias a mi hermana ya tenía mi ejemplar de "Así hablaba Zarathustra", denso como la chingada pero económico y de bolsillo. Lo leí y releí varias veces ese mismo año, algunas lo dejaba a la mitad y lo volvía comenzar y siempre encontraba cosas nuevas, notables y según mi criterio juvenil, parecía una buena idea subrayarlas y aprendérmelas de memoria, era como mi biblia. Así de fuerte fue mi primer encuentro con la filosofía, como si cenicienta perdiera la virginidad con king-kong. Y seguí con "Más allá del bien y del mal", "El Anticristo", "Ecce Homo", "La Gaya Ciencia" y "Aurora", aunque cuando llegue a este último ya andaba bien intoxicado con tanta idea supremacista pre-nazi y otras sustancias y nunca lo termine de leer. Cuando alcance el último y glorioso año de prepa ya era demasiado tarde para corregir el daño, las pálidas clases de filosofía estilo enciclopedia fueron más un martirio que una oportunidad para ampliar mi perspectiva del pensamiento filosófico universal, además la maestra era igualita a Condorito, lo que hacia más difícil tomarla en serio en un tema que debía ser tomado tan en serio como unos jovenes de 17 ó 18 podían . Recuerdo que los clásicos me resultaban ligeros ó insulsos, pobre Sócrates y pobre Platón con su desplumado bípedo. Por esa época fue cuando comencé a ser frío, analítico y poco expresivo, claro a esa edad cualquier cosa fuerte que suceda alrededor ó que experimentes intensamente se vuelve una influencia importante para la formación del carácter y la personalidad y de ese tipo de cosas me tocaron varias.
Terminé la prepa, y poco a poco me fui olvidando de tanta onda clavada que a nadie de quienes he conocido desde esos tiernos ayeres le importa. Pero ahora que ando con la nostalgia tan adentro mío de una forma que llega a ser obscena, me han dado ganas de re-leer aquella pieza de abominable literatura. Pero como tuve a bien ceder (estúpida pero voluntariamente) mi súper edición empastada que un día le compré a un librero-chacharero y la verdad me da miedo hablarle a Paola para recuperar mi libro (aunque me muero de ganas), me he dado a la tarea de conseguirlo. Y mi búsqueda ha llegado a un límite insospechado: Günther Diether Klein. Él visitará a sus primos en éstos días y gracias a White y si los alemanes tienen palabra, tendré un lindo tomo de "Also Sprach Zarathustra", así, en su lengua original y toda la cosa. No le voy a entender nada, pero me emociona la idea. No soy feliz, pero cuando pienso en ello me pongo contento.