¿Acaso nunca sentiste que tenías algo especial, que un día te sucedería algo fabuloso o que recibirías un premio que la vida otorga simplemente por ser tú? Yo sí, pero nunca advertí que ya lo tenía, que ya había recibido mi premio por ser especial, por hacer algo bueno en algún momento, no, nunca me dí cuenta. Y nadie dijo que sería mío para siempre, nadie avisó que podría perderlo aunque yo debí saberlo y actuar en consecuencia... y lo perdí. Ahora al pensar en ello se siente un vacío que lastima porque he dejado de sentir que tengo algo especial.
Me "acostumbré" a pasar estas fechas al lado de Paola, más de siete años juntos, y aunque esta época no significa mucho para mi en general, hoy he pasado la mayor parte del día pensando en las cosas que hacíamos en días como este. Y hace mucho que no lloro por ella, pero sí la recuerdo todos los días, la extraño y quisiera estar de vuelta a su lado. El año terminará pronto y yo estoy como aletargado y sólo pienso en olvidar y en buscar un nuevo amor. Hice muchas cosas buenas este año, conocí a muchas buenas personas y me acerqué de nuevo a otras a quienes había descuidado. Visité lugares increíbles que si no hubiera sido por el hecho de perder a quien más he amado en mi vida, probablemente nunca hubiera conocido. En verdad, irónicamente éste ha sido el año más horrible de mi vida, a pesar de que han sucedido y he vivido cosas maravillosas, he vuelto a ciertos excesos que creí olvidados, he disfrutado y acelerado un poco mi vida y he dejado que sucedan cosas que antes evitaba o que por miedo rechazaba, pero "pérdida" es la palabra que definirá por siempre mi 2008. Tengo algunos proyectos y planes para 2009 y haré lo que sea necesario para cristalizarlos, la mayoría de ellos se centran en dejar atrás esta ciudad e irme lejos a probar suerte en otro país, las opciones son: España, Canadá o Inglaterra. Qué loco me suena de pronto todo eso de irme a trabajar a un lugar tan lejano, suena casi como un sueño, como algo que sólo los niños fresas hacen, y yo, un aspirante a clasemediero promedio, crecido y educado en un barrio limitado en todos los sentidos, estudiante de escuelas públicas, hijo de padres sencillos y poco ambiciosos, pero trabajadores, yo, oficinista, arquitecto por casualidad más que por vocación, ¿será posible? Es posible, estoy seguro, yo lo haré posible. Ya, por favor, que se acabe el año, que la vida siga, que las cosas se acomoden, que los niños crezcan, que me vaya al mar, que la moto me acompañe...